Ir al contenido principal

Entradas

El valor de los hijos

Solo una única vez he deseado morir y fue hace muchos años. Creo habérselo contado a alguna amiga, haber hablado de ello en alguna confesión íntima sobre la experiencia de la felicidad y los hijos. Felicidad y muerte es una combinación difícil de entender, pero el deseo de finalizar es lícito en cualquier caso, tanto si se trata de terminar con el sufrimiento como si se trata de concluir algo que consideras perfecto. Vivir, morir, empezar, terminar...¿Se puede llegar a un estado de plenitud insuperable? Sucedió una bochornosa tarde de verano en nuestro pisito del ensanche de Barcelona. Era la hora de la siesta. Yo tumbada sobre la cama de aquel cuarto azul que habíamos preparado para los niños, y que presidia un enorme dibujo en la pared que había copiado de un cuento: un personaje del circo al que pusimos un nombre que ahora no recuerdo. Un hombrecillo sonriente, con bigote y una vistosa chistera que lucía un frac y unos pantalones de rayas anchas y que mantenía en el aire un...

Hoy hace 8 meses

Leí en no sé donde, que perder a un hijo supone para una madre el increíble esfuerzo emocional de parir hacia adentro. Cuántas cosas extrañas he leído en búsqueda de algún consuelo. Supongo que mal no me han hecho. El dolor no hay quien lo mitigue pero leer sobre el duelo, saber cómo funciona y especialmente leer a otras personas que están pasando por procesos similares, me está ayudando, al menos, a quitarme importancia. No soy la única sufriente. No tengo la exclusiva. El dolor por las pérdidas de nuestros seres queridos nos rodea, y aunque cuando nuestro pequeño mundo funciona con "normalidad" no nos damos cuenta, el dolor y el sufrimiento están presentes en cada rincón; detrás de la puerta del vecino del cuarto, sentado en un banco del parque, bajo el brazo con la bolsa del pan caminando despacito por la acera o en el blog de una joven desconocida. Ahora que se lo que es, lo descubro en cada esquina. Forma parte de la vida. ¿Para qué? ¿Por qué? no he llegado todavía ...

El tren de nuestras vidas

Son las 8 y 20 de la tarde. Estoy sentada en el andén de la estación de Monforte, como las vacas mirando el tren. La estación está ahora como yo, congelada en el tiempo. En mi memoria recuerdos de una época en la que nosotros eramos felices. Suena por megafonía el aviso "próximo a estacionar  tren procedente de Barcelona Sans con destino A Coruña" y minutos más tarde  "regional procedente de Ponferrada con destino  Ourense, vía 3" y pienso en aquellos innumerables viajes que hacíamos de Barcelona a Ponferrada para ver a la familia, allá por los 80. Con los años, cuando nos trasladamos a vivir a Ponferrada y os hicisteis mayores, fueron vuestros estudios los que pusieron de nuevo el tren en nuestras vidas. El tren se llevaba a David a Ourense, cuando el diseño gráfico se cruzó en su camino y nos lo devolvía cada fin de semana . Primero Ourense, luego Barcelona. Seis años de encuentros y despedidas en el andén... Más tarde aparecieron los destinos interna...

Tu nacimiento

"Quiero recordar cada instante, antes de que la lluvia del tiempo diluya  mi memoria y desdibuje la vida que compartimos" La fecha prevista para tu nacimiento era el 3 de Septiembre de 1989 aunque decidiste hacerte esperar 3 días más y te presentaste el 6. Virgo, guerrera e independiente, como habíamos soñado. Los veranos en Barcelona eran insufribles, y aquél verano yo pesaba 21 Kg. de más, tenías las piernas y los pies hinchados, y no era capaz de levantarte de la cama sin ayuda. La gine no me dió permiso para ir de vacaciones lejos de casa por lo que, a principios de Agosto, decidimos ir hasta Peñíscola a pasar unos días. Que caprichosa es la vida. Sólo hemos estado en Peñiscola dos veces;  antes de tu nacimiento y el último verano antes de tu muerte. Los tíos Carlos y Ana, vinieron desde Ponferrada a pasar esos días con nosotros y nos traían a tu primo Óscar para que lo conociéramos. Tenía apenas 4 meses y estaba precioso. Fue en aquellos días cuando nos ...

Naufragio

El duelo se presenta así, sin consuelo posible. No hay salida de emergencia. No hay escapatoria, ni puerta de atrás. Nada lo cura. Me veo en mitad de un naufragio, en un océano desconocido, una noche interminable de tormenta. Algunas personas que han conocido mi infortunio salen en sus barcas tratando de lanzarme un salvavidas, me llaman con desesperación, me alientan para que no desista y resista, como sea, los envites de este mar embravecido. Tratan de salvarme. En la negritud de la noche yo apenas los veo difuminados y escucho sus voces distorsionadas por la distancia y el oleaje. Los percibo tan lejos que no puedo alcanzarlos por más brazadas que intente. No se cómo hacerlo. No tengo fuerzas. La tormenta y el mar se lo tragan todo. Desde sus barcas, los sobrevivientes se esfuerzan intentando aproximarse hasta mi a palazos, casi hasta la extenuación. Algunos lo intentan muchas veces, otros sólo algunas y ante mi imposibilidad de asirme a nada, desisten y se alejan tratando d...

Caminar en silencio

Caminar en silencio. ¿Qué sentido tiene todo? Contemplo en mi camino la naturaleza, siento el frío, el cansancio, el barro pegado a mis botas de peregrina, la lluvia caer sobre mi cabeza... y pienso. Llevo la historia de mi vida sobre los hombros y la carga de esta amargura en la que estoy instalada pesa como una losa. Lloro con cada pensamiento. María lo llena todo y su ausencia me acompaña en cada paso. La imagino riendo como siempre, diciéndome: "Mami, no te ralles". La sueño asomada detrás de cada árbol para darme uno de aquellos sustos que siempre me sorprendían y que terminaban en un abrazo inmenso "mira que eres tonta, mamá jajajajaja". Camino. Quizás yo era la que menos confiaba en  poder completar mi peregrinar a Santiago, pero no quería defraudarla y se que María estaba de alguna forma conmigo alentándome en cada cuesta, animándome en cada descenso. Llegamos a Santiago el día 17 de Junio, justo 6 meses después de su accidente. Durante nuestros 12 d...

La carta que María dejó escrita

Esta es la carta que María, Mei para los amigos, dejó escrita con sus deseos para el 2017.  "Querido 2017: Sé que aún no nos conocemos y puede que pidiendo no sea la mejor manera de empezar, pero te juro que este año no son regalos lo que quiero. Este año no hay regalos, y no porque no tenga deseos, sino por todo lo contrario. Este año deseo que mis padres sean más libres, deseo que disfruten, que sólo piensen en ellos. ¡Que sean egoístas! y tu me dirás... ¡Uy... eso es muy complicado, cuando te conviertes en padre, tus deseos pasan a un segundo plano! pero yo pienso que ya va siendo hora de que se quiten esa mochila llena de responsabilidades y preocupaciones y que disfruten sin remordimiento, sin pensar en el qué pasará, sin tratar de dilucidar el futuro o arreglar el mundo. Este año deseo poder seguir contándoles todos mis secretos, seguir echando de menos los cafés con mi madre que son capaces de curar cualquier pena y resolver cualquier problema. Querido 2017, d...

Silencio

De la fragilidad al amor Aquellos días, mientras María permanecía en coma, nosotros teníamos la sensación de estar cayendo en un abismo infinito directos hacia el infierno. Por primera vez, fuimos absolutamente conscientes de nuestra total fragilidad, de que no podíamos hacer nada, que nada estaba en nuestras manos. Estas tragedias te sitúan en el escenario de la vida como es, inseparable de la muerte, y te sitúan de golpe. Estamos a merced del destino, de la suerte o de Dios (cada cuál que elija) y de nada sirve revelarse. Ahora lo sé bien. Cuando algo así sucede, frente al shock, nuestro cerebro ralentiza todo (emociones, pensamientos, sensaciones..) para que vayas asumiendo sólo hasta donde seas capaz de soportar. Difícil de explicar pero real. Todo iba extrañamente lento, muy lento. Me costaba caminar, guardar el equilibrio, hablar, pensar… El mundo, Cambridge, el hospital, todo, absolutamente todo, se desdibujó hasta desaparecer. Estábamos solos, completamente solos...

Joanne - Lady Gaga ( Traducida en Español )

Toma mi mano, quédate Joanne  El Cielo no está l isto para ti  Cada parte d e mi doliente corazón  te necesita más q ue los ángeles  Chica  ¿A dónde crees que vas?  ¿A dónde crees que vas?  ¿A dónde crees que vas?    Si pudieras  sé que te quedarías  Ambas sabemos  que las cosas no funcionan así  Juro que  no me despediría  Así que sonrío y  mi voz se quiebra  Chica  ¿A dónde crees que vas?  ¿A dónde crees que vas?  Chica  ¿A dónde crees que vas?  Honestamente, sé a dónde vas  Y, querida, tú solo nos llevas la delantera  Y te amaré a pesar de que ya no pueda v erte más  No puedo esperar para verte remontar  Chica  ¿A dónde crees que vas?  ¿A dónde crees que vas?  Chica  ¿A dónde crees que vas?  ¿A dónde crees que vas?  (Gracias Iria!.)

Cuando no estabas más que en mi imaginación

La historia de tu vida comenzó con un sueño, un sueño que se gestó cuando yo era una adolescente fantasiosa y rebelde que hacía planes, muchos planes. Siempre quise tener una hija, aunque no sé si te lo llegué a contar. Quizás porque yo era la mayor de mis hermanos y mi madre la mayor de los suyos, pensé que la primera vez que fuera mamá, lo sería de una niña, pero el destino nos regaló, el 25 de marzo del 85, un precioso niño, tal y como papá había presagiado, y yo, en compensación, decidí su nombre. Papá se reservó, en el futuro, elegir el tuyo. Y Así llegó tu hermano David a nuestras vidas y así comenzó la historia de nuestra pequeña familia. La vida de Barcelona era bastante complicada para una pareja de padres novatos. Los dos trabajábamos y no contábamos con la ayuda extra que la familia suele ofrecer cuando está cerca. Aun así, David siempre nos lo puso fácil porque era un niño buenísimo y sano. Poco a poco estábamos construyendo nuestros sueños y por un tiempo nos senti...

Los ángeles existen

Me siento extraña escribiendo ésto, pero es verdad. Los ángeles existen. Lo digo yo, que no soy creyente, y lo digo completamente convencida. Durante los terribles días que vivimos desde aquella llamada de madrugada, el maldito 17 de Diciembre, cuando la policía inglesa nos informó del accidente de nuestra hija, nos hemos ido encontrando "casualmente" con personas desconocidas que nos han socorrido, justo cuando más lo necesitábamos, y a las que yo llamo ángeles. Cómo si no explicaríais que en la sala de embarque de Barajas, cuando sumidos en la desesperación de no saber si llegaríamos a tiempo de ver viva a nuestra hija, cuando la realidad había hecho añicos la vida que conocíamos, y el miedo y la angustia eran tan grandes que a penas nos dejaban respirar, una mujer desconocida se levantara de su asiento y viniera a abrazarme. "No se lo que te pasa, pero intuyo que necesitas un abrazo" y fue un abrazo intenso, sincero, de esos que percibes como un salvavid...

Desnudarse

Razones para escribir. Dejar al descubierto las emociones y los sentimientos profundos siempre me planteó dudas. No me cuesta hacerlo con los amigos que me conocen, o con la familia que sabe lo que me ronda por la cabeza con solo mirarme a los ojos, pero abrir las ventanas de mi alma, de par en par, y dejar que todo el mundo vea lo que hay dentro, eso siempre me pareció correr riesgos. Bien es verdad que en esta oscura etapa de mi vida, en este nuevo yo que estoy intentando construir tras la demolición que ha supuesto la muerte de mi hija María, el miedo se ha diluido. La tragedia existencial, el infierno que he conocido, no puede situarme más abajo, y quizás escribir sin pudor, me ayude en esta deriva o en el más remoto de los casos, quizás pueda a ayudar a alguien. Cuando sucede lo innombrable. Yo, que ni siquiera sabía lo que era el duelo, me encuentro, de pronto, en un club al que nadie quiere pertenecer, el de los padres que han perdido un hijo. El club de las personas q...